martes 21 de julio de 2009

Saludos de nuevo. Estoy viendo que nuestra "identidad nacional" salió bien parada ayer con eso de que la selección nacional ganó, perdón, con eso de que ganamos. Y también veo que desplegaron al ejército en Michoacán, deprimente.

Por acá siguó Schrodt, en realidad dió su última plática para después pasar a la plática de un profesor tan agradable como lúcido con un tema muy interesante, su nombre Claudo Cioffi y estuvo hablando de el modelado sistematizado por computadora de fenómenos sociales, Computer Social Sciences para ser precisos. Muy muy interesante. De hecho platiqué con el ayer en el boté, me enteré que vivió varios años en México. Y si hay algo de lo que me acuerdo de su presentación es como, ya casi para terminar, hizo un recuento de errores comunes a la hora de modelar sistemas sociales entre ellas la siguiente:

Physicists know everything

Los que conocemos a los físicos no podemos estar más de acuerdo y se lo hicimos saber con una risita cómplice pero discreta.

Ahí se acabaro las pláticas interesantes por hoy, porque siguieron la cuenta cuentos (ya ni porque ensañarse más con ella) y un tutorial prático-caótico de una herramienta para hacer data mining llamada Weka.

Bien, casi no he mencionado esto, pero la capacidad de los italianos para platicar y platicar y después de eso platicar un poco más es fascinante, su concepción del tiempo es como la de los mexicanos y también lo es su estrategia para tomar decisiones: estocástica. Vaya, son tan parecidos a nosotros en tantas formas, no entiendo nada de lo que dicen pero me siento pues, en confianza ¿ves? Ahora intenta mezclar esto con un alemán que es preciso como reloj atómico pero también muy irónico. La verdad es que es bien divertido verlo hacer rabietas por esto. Yalla, yalla, yalla dice a cada rato para apurarnos a decidir y movernos, para cualquier lado, pero movernos.

Hoy también volví a caer en los juegos mentales de socialización y fuimos a cenar a El Pirata que esta en la Piazza Marina Corta. No voy a negar que volví a cenar ríquisimo. De repente, a media plática me quedé pensando en lo agradable que todos le cayéramos aquí para cenar, platicar, hacer ruido y quedar rebosantes de pasta, vino blanco y sorbetto de limón con vodka. En fin, aquí terminó la noche, nomás quedó la caminata de vuelta al hotel.

Y tú ¿qué onda? ¿como va todo con tu trabajo?

lunes 20 de julio de 2009

Hola, hola ¿cómo ha estado tu día?

El mío empieza por ahí de las 7. Es más o menos la dinámica en el cuarto 129, el primero en levantarse es yours truly, después Magnus y al final Vilhelm. De ahí nos vamos (o nos encontramos) al restaurante del hotel por el desayuno, que consiste básicamente en un buffet de fruta, cereal, yoghurt, café, panecillos y carnes frías. De ahí al salón de conferencias del hotel donde son las pláticas que empiezan a las 8 de la mañana.

Hoy dió su plática uno de los directores de la escuela y lo que hizo fue mostrarnos un catálogo de herramientas para hacer data mining sobre páginas web. Esto no fue completamente malo, sino la forma en que se hizo patente la paranoica lucha contra el terror que tu sabes bien que yo no comparto ni tantito y luego echale que salió a relucir el dato de que se están gastando la nada despreciable cantidad de 35 millones de dólares haciendo esto no es algo que me ponga de buenas.

Luego continúo Schrodt con su plática, básicamente nos mostró una metodología para codificar eventos sociales y así poder hacer data mining desde las noticias, periódicos, etcétera. Bastante interesante. Siguió después una sesión de la maestra no-vayan-a-operar-maquinaria-pesada-cuando-hablo que te decía ayer nomás que esta vez todo mundo estaba perfectamente preparado con una laptop a la mano para checar correos. La imagen era fascinante, se escuchaban sus arruyos italoamericanos principalmente pero en el trasfondo el constante golpeteo de las teclas de las laptops. Uno de los profesores incluso se puso a leer el manual de su cámara, así de aburrido estaba el asunto.

En fin, todo esto quedó sepultado por el primer paseo socializador que la escuela tenía planeado para nosotros, la idea era satisfacer el, aparentemente universal, fetiche de observar la inexorable y periódica derrota propinada por Selene al astro rey, o sea, nos ibamos a subir en un barquito que no iba a llevar a la mitad del Mediterráneo para ver la puesta del Sol. Pero no sin antes detenernos bajarnos del barco para nadar un rato y después ir a cenar a Salina un pane cundito y granite, el mío fue de café. Estaba tan sabroso que me lo eché encima de la playera blanca que llevaba. ¡Bien Sergio! Muéstrale al mundo lo cosmopolita que puedes ser. Lo bueno es que llevaba otra y eso explica porque en las fotos llego con una playera y termino el día con otra.

Básicamente eso fue todo para mí hoy, lo demás decidieron salir pero estoy suficientemente molido y todavía recuperándome de lo que me gasté ayer para quedarme hoy.

Hasta mañana.

domingo 19 de julio de 2009

¿Qué hay de nuevo? ¿Cómo va todo por allá?

¿Acá? pues metido en una escuela tan sui generis que el registro y los primeros cursos son hoy mismo, así es, en domingo y esperando no sonar muy mamón te puedo decir que los cursos de hoy fueron francamente malos con excepción del primero, el de un polítologo alemán de nombre Schrodt que se dedica al análisis de conflictos sociales y minorías en riesgo, le siguió un repaso en probabilidad y estadística disfrazado de tutorial de marketing (o al revés, no estoy seguro) llevado a cabo por una mujer que, aunque guapa y por lo que pude ver muy capaz, formaba palabras más rápido de lo que su lengua podía articularlas (o tal vez el problema es que tengo oídos lentos) para luego contrastarlo con el siguiente tutorial sobre como modelar en sociología por una mujer que en vez de dar catédra parece que está contando un cuento, la verdad es que en ese mi cerebro se fué de vacaciones y regresó cuando escuché los aplausos, el último tutorial en lo personal dejó mucho que desar pero probablemente es porque ya conocía el tema.

Como sea, ahí terminó el día, al menos académicamente hablando. Mis compañeros de cuarto, quienes llegaron por ahí de las 3 am y mismos que ya me habían ilusionado con no hacerlo y así dejarme el cuarto para miguelito, son un par de tipos bastante simpáticos. Uno de ellos, Magnus es un polítologo alemán, el otro, un sueco de nombre Vilhelm que es computólogo. Esos son mis compañeros de cuarto, un alemán con nombre sueco y un sueco con nombre alemán, y si te lo preguntas, no se conocían hasta que tuvieron que tomar el ferry desde Milazzo a Lipari.

Después de la comida, por aih de la tarde noche nos organizamos para salir a alguno de los tantos bares que tienen la isla. Todo esto sería irrelevante de no ser porque tuve a bien zamparme una pizza con harto queso mozarella en el aeropuerto de Catania. ¿Las consecuencias? un bonito barro, de esos que duelen, amenazaba con explotar en la punta de mi nariz. ¡Carajo! Entonces desde nuestro primer parada en el bar Eden, donde lo que pidas viene acompañado de una rica botanita, sidedishé decían los italianos con boca y manos, hasta el restaruante donde ibamos a cenar me la pasé buscando los lugares donde la luz me diera menos de frente, comí en las sombras por así decirlo. Esta cena, que compartimos con otros tres italianos alumnos de la escuela que eran bastante alivianados y agradables de nombres Laura, Misael y Aureliano, estuvo poco menos que deliciosa porque pedí el pescdo del día que resultó ser calamar, un vino tinto ríquisimo y de postre tuve que probar un pastel dulcísisimo, típico de la isla de hecho, que hacen con muchísisima azúcar y frutas cristalizadas junto con un vino, igual de dulce, llamado Malvasia. Yo creo que te dan ese vinito apendejador para que no hagas tantos gestos cuando te dan la cuenta, la mía fue de 34 euros, pero valió perfectamente la pena.

En fin, ahí terminó mi día, veremos como pinta mañana ¿tú como estás? ¿todo bien?

sábado 18 de julio de 2009

El día de hoy fue más bien aburrido de no ser por el pequeñisimo incidente en la mañana.

Salí yo muy campante, dueño de la situación en lo que yo creía iba a ser mi último día en Palermo; el día anterior ya había decidido que llegar en tren hasta Lipari iba a ser más bien difícil así que derechito me lancé a la estacion de buses que está junto a la estación de trenes. Encontré el que iba a Catania y en la ventanilla me informaron que el camión salía a las 8 am, cuando voltee a ver el reloj eran las 7:40 am y yo sin mi equipaje. ¡A huevo que llego con las maletas de vuelta aquí justo a las 8! Pagué mi boleto y salí corriendo las 9 cuadras al por mis maletas y a entregar la habitación. Muy acá Corre Lola Corre la escena, hasta sentía que escuchaba la música de fondo.

Llegué bien, con 20 minutos de sobra, pero claro no es lo mismo correr sin una sola maleta que con ambas, así que luego luego investigué donde se podía comprar el bigliete del bus No. 1, que es el que me lleva al centro. Igualito que en el DF con los troles, le intente hacer la parada a uno de ellos donde no había. Chet, me recriminé. Todo bañado en sudor de la carrerita anterior le pregunté a un siciliano donde era la parada y muy amablemente me indicó. Cinco para las ocho, todavía llego, todavía llego. A las 7:58 apareció el mentado camioncito, me subí y estaba abandonándolo a las 8 en punto. Scuzzi, scuzzi gritaba el mismo tiempo que corría, de una forma que solo puedo adivinar graciosísima, balanceándome con las mochilas por las calles aledañas a la estación de trenes. No podía creer lo que mis ojos veían, el camión ahí estacionado, esperándome. Per Catania, per Catania preguntaba yo al conductor, e igual de indiferente que todos los demás sentenció mi destino con un seco y austero No. Justo adelante había otro y me acercó para obtener otro No. Dos No en menos de 5 minutos, eso es malo pa'la salud pues. En eso veo al señor que me atendió en la ventanilla, un tipo que tiene un gran parecido con Morgan Freeman y aprovecho para preguntarle por mi camión. Je, lo único que hizo hacerme entender con un silbidito que mi camión ya había agarrado camino. Mierda

Afortunadamente Morgan Freeman movió influencias para que me respetarán el boleto ya pagado, cosa que me dió muchísimo alivio. Yo nomás escuchaba badabi badapa, respetare. badabi badapa.. si si, respetare, yo lo apoyo.

Lo demás fue más bien aburrido, esperar a que se reunieran los demás participantes en el aeropuerto de Catania, luego echarse un viajecito hasta Milazzo y de ahi en hidrofil hasta Lipari, donde me encuentro ahora

Eso si, la comida del hotel estaba ríquisima.
Bueno pues resulta que ayer entre el cansancio acumulado y el horario mexicano, no me dormí, me desmayé. Desperté por ahí de las 10 pm solo para volverme a dormir y despertar a la 1 am. Escuchó un buen ambiente en la calle y aunque me vestí para ir a ver, las puertas del Hostal estaban cerradas y no quise hacer el rídiculo intentando abrirlas para que de todas formas me dijeran que eso no se podía, ni modo, traje bastante con que entretenerme.

Pusé el mp3 donde traigo varias cancioncillas que tanto me gustan, Chuck Mangione, Dave Brubeck, escucho los saxes emitir lánguidas, tristes, cachondas notas, escucho a Nina Simone cantar con esa pasión que siempre me ha gustado, mientras Julio Cortázar me cuenta La salud de los enfermos y no puedo evitar preguntarme, no es que no aprecie sus dotes artísticos muchachos pero ¿por qué carajos nadie trajo algo de comer? Pequeño detallito que no preví al encerrarme en mi cuarto. Porque para acabarla de joder parece que aquí debajo está la cocina de un bar donde están preparando pizzas, puedo ver a través del balcón, mirándo hacia abajo donde está el tragaluz de la cocina como va y viene el cocinero con pequeños circulos de masa a los que les pone una salsa roja como base. Carajo, esto es malo para el autoestima cuando uno tiene hambre.

Por ahí de las 5 am me volví a dormir y a las 10 de la mañana ya estaba listo para salir. Me habían recomendado ir a Agrigento para conocer el Valle de los Templos. Todo un valle de Templos pensé para mí. Las direcciones se las pedí a la señorita, tan amable y guapa ella, de la recepción y me dice que en la estación de trenes sale un bus para Agrigento. Lánzome no sin antes pasar por mi café frappé. En mi camino me encuentro con un mercado, tianguis le decimos nosotros, y me doy una vueltita pa'ver como es. Me compré una circuela del tamaño de mi mano realmente sabrosa y al final del mercado esta la estación, ahí pregunte por el dichoso bus en la oficinilla de atención turística y me dicen que busque a la empresa Cufaro, que es la que va hacia Agrigento. Aquí debo decir que estos italianitos son mas bien bromistas ya que me metí a comprar mi desayuno y me dije, pues aprovecho para pedir direcciones. El encargado, ya que le pagué por su puesto, me manda dos cuadras hacia adelante y luego hacia la izquierda. Ta'bueno me dije. No fue otra cosa que un tremendo ridículo que afortunadamente nada más él, yo, y ahora tú, conocemos porque avance las mentadas cuadras buscando un autobus que dijera Cufaro y pues no vi nada, regresé, por una calle paralela a la estación de trenes para volver a empezar y cuál fue mi sorpresa al ver los mentados camiones estacionados frente al local donde compré mi desayuno. Chistocito el italiano ¿no?

Pagué 8.50 euros y dos horas despues estaba yo en Agrigento, donde tuve que investigar ahora como llegar a las ruinas, boleto que me costó 1 euro más y que corresponde al autobus No. 1 de la empresa TUA, un bus naranja del mismo modelo de los que hay ahora en CU. Le pregunté como pude al conductor, la viva imagén de Luca Brassi por cierto, si pasaba por los Templos, the Temples, exclamaba yo a modo de pregunta. Este únicamente me contestó con un corto y seco si, pero juraría que pensó, si ya no me estes chingando. Me fui a sentar y esperar la salida. A los 5 minutos se subió una señora quien en un itliano fluido me pregunta si es el número 3. Yo, con cara de pendejo (pos que otra ¿verdad?) le hago saber, primero, que soy turista y que es el número 1, ella con cara de carajo-con-los-turistas, confirma y luego se sube al camión. Si ella buscaba el 3 y se sube ¿me debí haber bajado? Le confirmo el número y luego le pregunto, otra vez con mi cara de soy-un-turista-ignorante-por-favor-no-me-vayas-a-mentir, si pasa por los Templos, the Temples. Si, si pasa, contesta ella igual de seca y fastidiada que el conductor. Mas tranquilo me dispongo a disfrutar del viaje en cuanto arranca el camión. Ahora, no sé si como chilango estoy mal acostumbrado, pero me cae que si veo que alguien, que no es del DF, buscando una dirección pues le digo cuando bajarse. Pues este no fue el caso, por lo menos de los sicilianos. Hubo un momento en que dude bajarme, porque aunuqe nunca se ve explícitamente toooodo un pinche valle con Templos de la época de los griegos si llegué a ver una columna estilo, pues no sé si dórico o jónico, pero columna al fin. Mea culpa, lo sé.

El camioncito siguó su curso, la señora quitada de la pena me veía y Luca Brassi ni se inmutó. Mas adelante se subieron mas lugareños y el valle no aparecía. En lo que ya obviamente no era zona turística, sino unos multifamiliares, se subieron otros lugareños, 6 si mal no recuerdo de los cuales únicamente se sentaron 5 y una de ellas, una doña más bien regordeta, se apostó junto a Luca Brassi y se pusó a platicar con él cual viejos conocidos, o eso creía yo. Y del valle, ni sus luces. En una de esas el camión da vuelta en U en una zona que parecia todo menos dispuesta a recibir al turista con los brazos abiertos y se detiene. Si aquí todos se levantan y se bajan ya-me-chingué-bien-y-bonito pensé para mí. La doña, quien no hizo otra cosa que platicar con el conductor todo el trayecto parada justo debajo de un bonito letrero pegado en el camión que decía "si prego non parlare al conducente", fue increpada por sus cinco acompañantes en algo que solo pude interpretar como un ¡ya carajo, sientate! cosa que, claro, no hizo y de hecho debo admitir que desestimó con cierta gracia. El bus arrancó de nuevo así como mi pulso y retomamos el trayecto ahora de vuelta.

Volvimo a pasar por el lugar donde vi la columna encima de una pequeña lomita y me dije: Sergio, de aquí eres. No estaba completamente fuera de mi asiento cuando mi dedo estaba tocando el timbre del mentado camioncito y mi mente les estaba mentando la madre a estos sicilianos por indolentes. Me bajé donde tuve que haberme bajado desde un principio y busqué como entrar al mentado Valle dei Templi mientras el camión se perdiía en una curva.

En la taquilla me atendió una señora que me preguntó ¿Desea entrar al valle y al museo, o únicamente al valle?. Ah chingá pensé yo muy extrañado, entendí todo, ¿será posible o el calor me está haciendo alcucinar? Como no puedo pensar sin poner cara de pendejo, la señora detrás del vidrio de la taquilla volvió a preguntar ¿Habla usted español? Pregunta que hizo desvanecer mis fantasías en las doctrinas profesadas por el hermermetismo y me hizo balbucear un Ah si je je je, también con cara de pendejo. Resulta que esta señora, de nombre Liz García Millán es intérprete y guía de turistas, originaria de Cuernavaca, Morelos y obviamente radicada en Sicilia. Le compré mi boleto y ella después me dió su tarjeta no sin antes muy amablemente ofrecerme su ayuda en lo que yo neceistará. Nunca había valorado lo agradable que es cuando alguien te ofrece ayuda en tu idioma, misma que no creo ocupar pero igual se agradece.

Caminé, me acaloré y tomé tantas fotos como pude en una avenida de avenida de no más de 2 kilómetros a lo largo de los cuales están las ruinas de los mentados Templos, dos de ellos muy bien conservados por cierto, y con una vista muy bonita donde se puede divisar, supongo yo, todo Agrigento así como el Golfo de Sicilia. Al salir chequé mi reloj e hice cuentas. ¡Mierda! pensé, erán las 5 y el último camión hacia Palermo sale a las 6:30, pero no voy a malgastar esos dos euros extras para ver el museo, así que tan pronto como pude caminé el kilómetro a la entrada del museo y lo recorrí en tiempo récord, apenas viendo las piezas exhibidas para luego salir y esperar mi camioncito No. 2 de vuelta al centro de Agrigento. Lo tomé, pero resultaba que habia que pagarlo antes, sepa la madre donde. El conductor, mucho más amable que el anterior, adivinó lo jodido que estaba y me dió a entender que le pasará. Llevé mi humanidad al fondo del camión del cual me bajé en l'ultima fermata para luego tomar el bus que me llevará de vuelta a Palermo a donde llegué a las 9 de la noche directo a una trattoria en el centro para refinarme un spaghetti bolognesa mas bien malón pero no importó mucho porque tenía demasiada hambre.

Llegué a mi cuarto a las 10 de la noche directo a echarme un regaderazo y luego disfrutar de un buena pestañita restauradora.

Hasta mañana
Hola ¿cómo estás?

Yo, pues después de 12 horas de vuelo, 7 husos horarios, 1 comida (pollo), 3 capítulos de un libro, algunas horas intercaladas de sueño, 3 aburrídisimas películas, 1 desayuno (algo), varios metros caminados en una terminal larguísima como ella sola, la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid y 1 cigarro, mismo que le robé a un españolito mamón que puso jetas pero no se negó a darme el cigarro, así como 25 euros menos es que me encuentro a punto de abordar mi conexión hacia Palermo, Italia.

Por azares del destino, en el asiento 23c se sentó una mujer harto agradable de nombre Irina Shishkina, de nacionalidades rusa y mexicana, siberiana en realidad, de profesión pianista y viajera (muy) frecuente. Esta mujer tenía por ahí de 12 años que no veia a su amiga que, por cierto, vive en Palermo y ¿a que no vas a creer quién está sentado junto a ella, en el asiento 23a? Pues tu mismisimo servilleta. Esto, debo admitirlo, terminó haciendo mi vida harto sencilla ya que ella conocía perfectamente el procedimiento para hacer las conexiones y lo mejor de todo es que tenía una amiga en Punta Raisi que me podía ilustrar donde tomar un camión al centro de Palermo (cosa que al final no era nada complicada pero cualquier ayuda era bienvenida). El pequeño inconveniente es que siendo música era tanto o más despistada que yo, así que, conociéndome y con la manía ya adquirida y perfeccionada tenía que estar haciendo double checking para no olvidar algo en cualquier punto donde nos sentaramos a comer o descansar, pero bueno, nada grave sobre todo cuando uno ya tiene el algoritmo perfeccionado despues de miles de pesos perdidos en asientos de microbus, butacas de cine, salones de clase, etc.

Ya en Madrid el sueño y el cansancio empezaban a causar estragos, ya que para nosotros las horas iban desde las 11 de la noche y las 3 de la mañana pero para los madrileños eran apenas las 6 am y para nuestro vuelo de conexión a Punta Raisi nos embarcaban a las 10 de la mañana, pero no había problema porque el siguiente vuelo duraba 2 fabulosas horitas que podían aprovecharse con una pestañita. A punto de embarcar podemos empezar a calar a todos los viajantes que nos van a acompañar en el vuelo, y entre ellos hay varios niños, pero se ven tranquilos asi que podemos esperara que se van a comportar.

Supongo que porque eramos los únicos mexicanos viajando desde México a Palermo nos tocaron asientos contiguos a Irina y a mí en ambos vuelos, en cuanto nos sentamos ella se dispusó a dormir algo porque su día se preveía mucho más largo que el mío ya que yo podía disponer libremente de mi tiempo pero ella tenía que platicar, ir y venir con una amiga a la que no veía hacía más de una década. Y ahí fue donde nos dimos cuenta que nunca debemos hacer predeicciones sobre como se comportará un chamaco por lindo que se vea. A este pequeño siciliano le dió por ponerse a gritar por el enojo de no poder ir y veinr a placer, la solución, estarás de acuerdo conmigo, era soltarlo y dejarlo ir y venir y jugar y ¡vivir! ¿Y cómo expresar el gusto y agradecimiento de esto? Pues gritando de gusto. Sublímate dos horitas. Despues de hora y media ya rogaba por lo que fuera, una bolsa de aire que lo noqueara, que una ventanita del avión se rompiera y quedara atorado en ella, cualquier cosa excepto escucharlo. Al finalizar el vuelo su madre tuvo que sujetarlo otra vez, cosa por la que volvió a gritar a todo pulmón (otra vez por enojo) pero una vez levantados todos de sus asiento enfilados para salir del avión el infeliz nos hizo saber que sabía perfectamente lo que hacía. Estaba tan calladito y tranquilo, con sus ojotes bien abiertos mordiéndose cínicamente el labio inferior y con su manita derecha saludando a todos. Ciao, ciao decía el ojete. Hasta nunca infame.

Desembarcados ya en Punta Raisi nos dirigimos a recoger nuestro equipaje de la banda giratoria. Ahora no sé si era el calor, el hambre, el sueño o quizas algo más pero juraría que en un grupo de turistas que pasó frente a mi te ví, ibas así, sin preocupaciones, riéndo a carcajada batiente. No sé porque me extraño ya que siempre has sido así, siempre supiste dejar tus problemas detrás para gozar la vida y me alegrué por ti. Recobré la conciencia cuando apareció mi maleta en la banda despachadora, la última de ellas ¿tú crees? Ya afuera del aeropuerto llegaron por Irina y nos despedimos no sin antes decirme donde tomar el bus que va hacia el centro de Palermo. Hasta pronto Irina.

Abordé el bus no sin antes preguntar por la Piazza Giulio Cesare, que es la indicada en la página del hostal que reservé. L'ultima fermata, last stop dijo el conductor, así que me siento y de no estar tan cansado disfrutaría el viaje. El bus me dejó en lo que supongo es el centro de Palermo, donde, ahora sé, se encuentra la estación de trenes ya ahí como puedo pregunto por la via Roma o la via Maqueda para después buscar su intersección con via Candelai. Cosa que no parece complicada pero resulta que los italianos son tan estrictos para eso de la señalizada como lo somos los mexicanos, así que una de tres calles tiene rotulado su nombre y de esas muy pocas esta a la vista. Fué un muy buen ejercicio porque las maletas que llevaba no se estaban haciendo mas ligeras y el calor, aunque no estaba insportable no era poco. Pero al final di con mi hostal, Hostal Firenze en via Candelai #68 donde me registré en mi habitación sencilla, muy mona ella.

En fin, una vez registrado me dispuse a conocer el centro, no sin antes gastar 3.50 euros en un pedazo de pizza y un café frappé, pero ya en un estado mas bien de zombie entre hambre, calor y sueño. Y la verdad es que por lo menos Palermo es una extraña combinación entre la colonia Roma, el centro Histórico del DF, el centro de Veracruz todo eso en un clima como el de los Cabos.

Nos leemos pronto.

viernes 15 de mayo de 2009

Lúcidez

Leído en una editorial del 14 de mayo en Nature: How much reason do you want?

In other words, this is not a matter of science versus faith, but of the rejection of scientific ideas that challenge power structures. After all, fundamentalism rarely objects to technology per se, and indeed is often disturbingly keen to acquire it. That's not to minimize the problem, but recognizing it for what it is will avoid false dichotomies, and perhaps make it easier to find solutions.
Philip Ball
Editor en Nature y escritor de ciencia

Ways of thinking

Quien mejor que Richard P. Feynman y sus excelentes y desenfadados ejemplos para dejar claro cada quien resuelve las cosas como mejor puede



Y si quieren ver la siguiente parte háganle click aquí

miércoles 13 de mayo de 2009

Fly me to the moon

Siempre es un buen momento para escuchar a Astrud Gilberto



martes 21 de abril de 2009

La Concesión Eddington

If someone points out to you that your pet theory of the universe is in disagreement with Maxwell's equations, then so much the worse for Maxwell's equations. If it is found to be contradicted by observation well, these experimentalists do bungle things sometimes. But if your theory is found to be against the second law of thermodynamics I can give you no hope; there is nothing for it but to collapse in deepest humiliation.